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Full text of "Marina Cultelli 1995 Zaratustra"

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Marina Cultelli 


ZARATUSTRA 

Sobre la obra de Nietzche Así habló Zaratustra 


EDITORIAL 


GRAFFITI 



Colección de Teatro Skéné 


Fotografía de tapa: Waldo León 


©Editorial Graffiti 
Colonia 815, of. 105, 
Montevideo (11.100), Uruguay 
Tel. 92 87 44 
Impreso en Graffiti 
Dep. Legal 300.346/95 



A mi padre, 
a Andrés 




5 


PERSONAJES 


ZARATUSTRA 
EL VIEJO 
LA SOMBRA 
EL JOVEN 
EL BUFON 
EL JUEZ# 

EL ABOGADO+ 
EL FISCAL* 
MONJE 1* 
MONJE 2# 
MONJE 3+ 

REY 1* 

REY 2# 

REY 3+ 
PUEBLO 


(Los personajes que tienen el mismo símbolo a su derecha deben 
ser realizados por los mismos actores) 




7 


PRIMERA PARTE 

En la que se cuenta cómo Zaratustra, después de diez años, 
dejó su caverna para volver a los hombres y bajó a la ciudad. 
Llegó hasta el medio de la feria profesando su verdad; y 
rescató al cadáver muerto por el bufón. Luego lo resucitó 
convirtiéndolo en su sombra, y haciéndose de otros amigos 
regresó a la ciudad para volver a predicar la creción de 
nuevos valores y el advenimiento del hombre superior. Es 
sometido a un juicio porque sobre él pesa la acusación de 
haber matado a Dios. Se dictamina la sentencia y es 
condenado al destierro. 




9 


Escena 1 — Invocación al sol 
En la puerta de la cueva de Zar alustra 
ZARATUSTRA 

ZARATUSTRA —Oh sol, rey de los astros. Si no tuviera a quien 
alumbrar, ¿qué sería de ti mismo y de tu orgullo? hace 
diez años que me retiré a esta montaña y hace diez años 
que iluminas la entrada de mi caverna. Te lo agradece¬ 
mos mi águila, mi serpiente y yo. Estoy tan aburrido de 
esta cumbre como tú de alumbramos. Voy a bajar, a 
descender muy abajo lo mismo que tú cuando te ocultas 
tras el horizonte del mar, y caes, hasta los mismos 
infiernos para llevar tu claridad. Soy feliz pero necesito 
tu bendición. Bendice la copa de mi licor para que éste 
esparza su delicioso aroma. He aquí mi copa. Ya no 
tiene licor. Se ha quedado vacía. Es que quiero volver 
a nacer. Zaratustra quiere volver a ser hombre. (Sale de 
la caverna hacia el bosque cantando) Es que quiero 
volver a nacer. Zaratustra quiere volver a ser hombre... 


Escena 2 — Zaratustra visita al Vieio antes de partir a la ciudad 
En el bosque, frente a la casa del Viejo sabio 


ZARATUSTRA, VIEJO 



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ZARATUSTRA •—Te conozco. Hace diez años pasaste por aquí, 
ibas hacia arriba, ahora bajas. ¿Traes el fuego de arriba? 
Estás muy cambiado, te transformaste en un niño, des¬ 
pertaste, ¿y ahora qué buscas entre los que duermen? 

ZARATUSTRA —Yo amo a los hombres. 

VIEJO—Yo no amo a los hombres, amo a Dios. Viví en un 
desierto, amé mucho a los hombres pero son una cosa 
imperfecta. A quien hay que amar es a Dios. 

ZARATUSTRA —No sólo amo a los hombres sino que quiero 
ofrecerles lo que pueda. 

VIEJO —No les ofrezcas nada, mejor quítales lo que tengan. ¿O 
te halaga darles limosna? 

ZAR ATU STR A —Y o no doy limosna, no soy bastante pobre para 
eso. 

VIEJO—Desconfiarán si los beneficias. Si te oyen andar escuchan 
alerta, y si es de noche y te ven en la calle piensan que 
haces algo malo: «debe ser un ladrón»... Mira, quédate 
aquí, aquí no hay hombres, sólo hay animales, el oso 
entre los osos y entre los pájaros un pájaro. 

ZARATUSTRA —¿Y eso es lo que hace un sabio en el monte? 

VIEJO —También canto, yo mismo hago mis canciones y al 
hacerlo también lloro, gruño, río; y es así como alabo a 
Dios. Cantando, llorando, gruñendo alabo a ese dios que 
es mi Dios... ¿Tienes algo para ofrecerme? 

ZARATUSTRA —Quisiera darte algo, pero es mejor que me vaya 
no sea que te robe. (Sale) 



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Escena 3 — La Feria 

Zaratustra llega a la ciudad, para anunciar la creación de nuevos 
valores y el surgimiento del hombre superior. Llega a una gran 
feria donde todo se compra y se vende , y se está preparando un 
circo. El Bufón se enfrenta a Zaratustra y mata al equilibrista. 

ZARATUSTRA, BUFON, EQUILIBRISTA, VENDEDORES 

Cada vendedor entra proclamando y repitiendo su pregón. Cada 
uno instala su puesto de venta y después el equilibrista habla. 

EQUILIBRISTA —Creación, ocaso y valores. Bautizo a volun¬ 
tad: generación ausente, generación robada. 

(Pregón) 

VENDEDOR 1 —Vendo pensamientos nuevos, razonamientos a 
la moda, formas de expresión, controles, horarios, fir¬ 
mas, sellos, autorizaciones; sonrisas y afectos para cada 
ocasión. 

EQUILIBRISTA —Hombre, puente y locura. Bautizo a voluntad: 
generación perdida, generación adúltera. 

(Pregón) 

VENDEDOR 2 —Máscaras para la suerte, muñecas, títeres infla- 
bles y marionetas a escala humana, muñecas. Hilos 
invisibles para dominar técnicas de trabajo corporal. 
Muévalos, domínelos, muévalos, domínelos. 
EQUILIBRISTA—Riesgo, sensación y cambio. Bautizo a volun¬ 
tad: generación de víboras, generación de letrinas. 

(Pregón) 

VENDEDOR 3 —Vendo pezones, serpientes enroscadas, vien- 



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tres vírgenes, venenos. Vístase de transgresor y adquiera 
segundad, compre seguridad y sea transgresor. 

EQUILIBRISTA —Honestidad camino y libertad. Bautizo a la 
generación vendida, por lo tanto todo árbol que no da 
frutos será cortado y echado al fuego, porque el que viene 
por nosotros es más poderoso que yo que no soy digno ni 
de llevar sus zapatos: ¡Zaratustra! 

BUFON —Hay que dormir, comprar el descanso es lo más 
importante, ganar tranquilidad. Desconfiemos de los 
que duermen mal o velan por la noche. La amnesia y la 
fatiga son las mejores drogas aunque producen la infla¬ 
mación del hígado. Una buena reputación y algunos 
ahorros en el banco son indispensables para disfrutar un 
sueño tranquilo, compren señores compren que el circo 
ya empezó. (Llega Zaratustra irrumpiendo) 

ZARATUSTRA —Escuchen: vengo a hablarles de la muerte de 
Dios, de la creación de nuevos valores y de la llegada del 
hombre superior. Más allá de la vida no hay otra cosa. 
Hay que vivirla y gozarla, abrazarla y sufrirla, hay que 
jugársela y cambiarla para hoy. No existe lo bueno y lo 
malo. No tenemos ningún deber que cumplir para una 
recompensa en el paraíso, ningún sacrificio en aras del 
futuro. ¡Dios, Dios... ha muerto! 

BUFON —Amarás a Dios, él es la seguridad. Yo soy el estado, soy 
el que vende los puestos para vender y el que los ordena. 
Amo a mi prójimo como a mí mismo. 

ZARATUSTRA —El estado debe ser destruido. ¿No te amarás a 
ti mismo usando al prójimo? Aléjense del prójimo, ese 
amor es un engaño. 

BUFON —¿Qué es el amor? ¿Qué es el deseo? La gente ama 



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incluso al vecino y se refriega contra él porque necesita 
calor. ¿Y taqué vienes a vender aquí? 

EQUILIBRISTA —Generación maldita, generación perversa. 

ZARATUSTRA —Escuchen, no tengan miedo, despójense de la 
razón y sientan de verdad esa locura, quítense los unifor¬ 
mes: desnúdense. Arriésguense a ser uno mismo, lo 
mejor de cada uno de ustedes está en querer mejorar lo 
que son. Vivan este momento como un tránsito y un 
ocaso, como un puente hacia el hombre superior. 

BUFON —No calumnies. ¿Prometes decir siempre la verdad? 
¿No mentirás? 

ZARATUSTRA —Lo único verdadero siempre es el cambio, el 
camino para el cambio es lo que toca crear. No hay que 
conformarse con nada, hay que ser insaciable. Hagan su 
propio destino. 

BUFON —¡No estás dispuesto a cumplir con tu deber! 

ZARATUSTRA —No adoptes ningún deber ajeno, este es mi 
mandamiento, déjense de cumplir. Sean libres para crear 
un amor y no un deber. Hay que crear la libertad y 
enseñarla: tú puedes convertirte en maestro. 

EQUILIBRISTA —Generación robada. 

BUFON —No robarás, no matarás. 

ZARATUSTRA —¿No le robarás a quien te roba? La originali¬ 
dad, la honestidad están en apropiarte de lo que te 
pertenece. Róbale al ladrón su robo: tu propia libertad. 
Yo prefiero la guerra para construir la paz. De verdad les 
digo que no quedará piedra sobre piedra. ¡ Mi paz les dejo 
la guerra soy! 

BUFON —San Roque, San Roque, que este perro no me toque. 
Estampitas, estampitas, rosarios, rosarios, vendo mila- 



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gros tres por uno, la palabra divina, mandamientos diez 
por uno, vendo la Santa Biblia. 

EQUILIBRISTA —Generación adúltera, generación de letrinas, 
generaciónausente,generacióndevíboras,generaciónperdida. 

BUFON —Perros salvajes, pasen señores pasen, que el circo ya 
empezó. Diez veces al día ocurre algo deprimente, diez 
veces al día tienen preocupaciones. Si no las eliminan 
evacuándolas en una gran red cloacal, no podrán descan¬ 
sar en paz. Hay que satisfacer esa necesidad vital y 
olvidarse de los problemas. Reírse diez veces al día para 
pagar el sueño de la noche. 

EQUILIBRISTA —Dormir sin soñar... Bienaventurados los que 
tienen sueño porque no tardarán en quedarse dormidos. 

BUFON —Perros salvajes, ¿ahora tengo que contentarme con 
esto? Ríanse de mí que soy un bufón y de mis bufonadas. 
No se mezclen en alborotos que alteren los nervios. 
¡Silencio! Cumplan con su deber que el circo ya empezó. 

EQUILIBRISTA—¡Zaratustra! pasoporunacuerdaflojatendida 
entre las bestias, un paso en falso, una vacilación y estoy 
perdido. Soy un puente, mi proeza consiste en ser puente 
y transitar. 

BUFON —Farsante, (al equilibrista) torpe, haragán, rengo; déja¬ 
me el paso libre o te haré una zancadilla. Soy mejor 
equilibrista que tú. ¡Principiante! Tienes que pagar derecho 
de piso y le cierras el paso a uno mejor que tú, te debería 
mandar a la cárcel. (Salta y mata al equilibrista) 

ZARATUSTRA —Dios ha muerto. Ese Dios era locamente 
humano como todos los dioses. Era un hombre, nada 
más que un pobre fragmento El hombre tiene que 
superarse. ¿Han pensado en esto? ¿Qué han hecho para 



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eso? Todos los animales han ascendido en la escala. 
Sólo el hombre la quiere retroceder volviendo a la 
animalidad. Todavía se arrastran, son unos gusanos. 

BUFON —La sangre derramada del cordero se convierte en 
sangre pura. Recójanla antes de que se coagule para ser 
analizada, sirve para operaciones, la compran en los 
bancos de sangre. 

EQUILIBRISTA — (Muerto) Tengo miedo, es el diablo. 

ZARATUSTRA —Te juro que nada de eso existe, no hay diablo 
ni infierno. 

EQUILIBRISTA —No soy más que un animal al que con golpes 
y privaciones obligaron a bailar. Qué vergüenza, soy un 
fracaso, un desgraciado. 

ZARATUSTRA —No digas eso, tú hiciste del peligro tu profe¬ 
sión: el riesgo. Ahora mueres y voy a enterrarte con mis 
propias manos. Viviste peligrosamente y ahora mueres 
peligrosamente. 

BUFON —Vete Zaratustra, todos los valores ya han sido creados. 
Aléjate o te matarán y mañana yo tendré que saltar 
mortalmente sobre ti, un vivo por encima de un muerto. 

ZARATUSTRA —Hermosa pesca he tenido hoy: ni un solo hom¬ 
bre,pero sí en cambio un cadáver. (Sale llevándose a ¡muerto) 


Escena 4 — Zaratustra le pide avuda al Vieio 
Zaratustra y el muerto llegan a la casa del Viejo Sabio 
ZARATUSTRA, VIEJO, EQUILIBRISTA MUERTO 



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VIEJO —¿Quién viene a mi casa y me interrumpe el sueño? 

ZARATUSTRA —Un vivo y un muerto. El vivo tiene hambre, 
dame de comer y te lo agradeceré. 

VIEJO —Mal lugar es este para los necesitados. Yo vivo aquí 
aislado de los hombres entre animales. Toma, esto es 
para ti y para tu compañero, que se ve más cansado que 
tú. (Les da agua y pan) 

ZARATUSTRA —Es difícil que pueda convencerlo de que coma, 
mi compañero está muerto. 

VIEJO —Eso a mí no me importa. Quien llama a mi puerta tiene 
que comer lo que le ofrezco. Ustedes son dos y a los dos 
ayudé. Y o tengo un Dios aparte que convierte el hambre 
en alimento, la muerte en vida. Es un Dios inventado por 
mí y lo tengo que atender, coman y beban y que les vaya 
bien. 


Escena 5 — Zaratustra resucita al muerto 

Trasmitiéndole su energía y vitalidad, Zaratustra resucita al 
muerto que se convierte en su SOMBRA.. 

ZARATUSTRA, SOMBRA 

ZARATUSTRA —Necesito amigos que me escuchen. 

Amigos nuevos no cuerpos muertos 
Compañeros que me sigan 



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porque quieran seguirse. 

Abre los ojos: escúchame. 

Quiero nuevos valores. 

Hombres destructores 
que sepan afilar sus guadañas. 

Más allá del bien y del mal. 

Compañeros en la cosecha 
y en la recolección. 

Abre los ojos: escúchame. (La Sombra comienza a le¬ 
vantarse) 

SOMBRA —Necesito amigos que me escuchen 
Amigos nuevos no cuerpos muertos 
Compañeros que me sigan 
porque quieran seguirse 
Abre los ojos: escúchame. 

ZARATUSTRA Y SOMBRA —Quiero nuevos valores. (Salen) 


Escena 6 — El Joven se encuentra con Zaratustra 

El Joven escucha la voz de Zaratustra. 

JOVEN, ZARATUSTRA, SOMBRA 

JOVEN —Es la voz de Zaratustra. 

ZARATUSTRA —¿Y por eso te asustas? 

JOVEN —¿Cómo hiciste para descubrirme? Nadie confía en mí. 
Cuando estoy arriba siempre me encuentro solo y la 



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soledad me asusta, pero siempre estoy arriba. Cuando 
me encuentro con alguien que está igual que yo lo 
desprecio. Subo demasiado rápido. ¿Qué es lo que 
quiero? Salto escalones y esto no me lo permite ningún 
otro escalón porque quieren que vaya paso a paso. ¿Qué 
quieren de mí? Mi desprecio, mi ansiedad, mi aburri¬ 
miento. Envidio a los que vuelan porque los demás me 
envidian. Estoy en un pozo, mi orgullo me hizo caer. 

ZARATUSTRA —Son tus ojos los que me dicen el peligro que 
corres. Todavía no eres libre, todavía buscas la libertad, 
no descansas. Tus perros salvajes quieren que los sueltes 
cuando te propones abrir todas las prisiones. El alma de 
los prisioneros se vuelve astuta. Sí, yo conozco tu 
peligro. 

SOMBRA —Por mi amor y mi esperanza te conjuro. 

ZARATUSTRA y SOMBRA—No arrojes tu amor y tu esperanza. 

ZARATUSTRA —He conocido a quienes perdieron la esperanza 
y calumnian a todas las esperanzas. 

SOMBRA —Esperanzas. 

ZARATUSTRA —Desde entonces han vivido en medio de peque¬ 
ños placeres y apenas se trazan metas de un día. 

ZARATUSTRA y SOMBRA —Se les quebraron las alas. 

ZARATUSTRA —En otro tiempo pensaron convertirse en hé¬ 
roes: ahora son libertinos. El peligro está en que te 
vuelvas bueno y dejes de ser: (La Sombra habla detrás 
de Zaratustra haciéndole eco} Insolente. 

SOMBRA —Insolente. 

ZARATUSTRA —Sarcástico. 

SOMBRA —Sarcástico. 

ZARATUSTRA —Demoledor. 



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SOMBRA —Demoledor. 

ZARATUSTRA y SOMBRA —Por mi amor y mi esperan/., 
ZARATUSTRA —Te conjuro. 

ZARATUSTRA y SOMBRA —No expulses de tu alma al héroe 
(Se disputan al Joven) 

SOMBRA —Sígueme. Yo soy el camino. 

ZARATUSTRA —No hay camino. 

SOMBRA —Soy la vida. 

ZARATUSTRA —Eres sombra. 

SOMBRA —Soy eternamente. 

ZARATUSTRA —Lo único permanente es el cambio. Sígueme. 
(Al Joven) 


Escena 7 — El Bufón vende a Zaratustra 

BUFON, JUEZ, ABOGADO, FISCAL 

JUEZ—Las leyes dictadas a pedido del reinado de esta ciudad no 
han llegado al deseado número de 500.001, estamos 
atrasados. 

ABOGADO —No se da a luz más que leyes y seres desgraciados. 

FISCAL —En cambio, en las altas esferas abunda la felicidad de 
los buenos modales. Para evitar problemas de superpo¬ 
blación neurótica: las mujeres deberían ser estériles. 

JUEZ—Decreto: para que los hijos de los hijos no sufran, hay que 
quitarles la posibilidad de sufrir. 

ABOGADO —Podemos anexar agregados que contribuyan a 



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prestaciones de alcancía de ahorros para vírgenes lisia¬ 
das, chuecas, jorobadas, ciegas, sordas y mudas, que 
aunque no ven tienen olfato suficiente para no resignarse 
al enchastre nuestro de cada día. 

BUFON —Les haría falta un milagro caído del cielo: una red 
cloacal de piedras preciosas. Necesito autorización fiscal. 

ABOGADO —Los monjes de la ciudad exigen por cada pedido 
milagrero un alto costo de sacrificio. 

FISCAL —Pero conducen a los fieles por el camino de la vida 
eterna. 

BUFON —La vida eterna, si Dios ha muerto, como ha sido 
anunciado y supongo que estarán al tanto: no existe, sería 
otro milagro. 

FISCAL —Hay que buscar al asesino de Dios. 

JUEZ —Hagamos el juicio final. El asesino de Dios deberá 
comparecer ante la ley. 

ABOGADO —¡Quién puede haber matado a Dios? 

BUFON —¿Cuánto me quieren dar por entregarlo? 

JUEZ —Pídeme lo que quieras. (Hablan en secreto) 


Escena 8 — El Bufón advierte a Zaratustra 
Zaratustra llega a la ciudad seguido por sus discípulos 
ZARATUSTRA, JOVEN, VIEJO, SOMBRA, BUFON 


BUFON —Huye amigo mío a tu soledad. Por favor no te quedes. 



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si te quedas estoy obligado a presentarte. Te veo acribi¬ 
llado por tábanos. No es tu destino ser espantamoscas, 
zumban a tu alrededor adulándote como a un demonio. 

ZARATUSTRA —Este pueblo no entiende lo más importante, no 
es creador. 

BUFON —El mundo gira alrededor del mercado, vete Zaratustra, 
de lo contrario voy a tener que presentarte. Los bufones 
ya somos demasiados, la competencia es cada vez peor. 

ZARATUSTRA —Alrededor de los nuevos valores gira el mun¬ 
do, de los creadores. 

BUFON —De los comediantes y de su fama. 

SOMBRA— (al Bufón) Asesino, ustedes son los que ponen tram¬ 
pas y zancadillas. 

BUFON —Vete amigo mío, quieren estar cerca de tu piel y de tu 
sangre. Te veo acribillado por tábanos, zumban aguijo¬ 
neándote alrededor. 

ZARATUSTRA —¿Y eso qué te importa? 

BUFON —Te castigarán por tus virtudes, sólo te perdonan tus 
fallos. Tus prójimos serán siempre tábanos, cuídate, no 
es tu destino ser espantamoscas. 

ZARATUSTRA —Cuídate tú de ti mismo y de mí. 

SOMBRA —Y de mí. 


Escena 9 — El juicio final 


El Abogado, el Fiscal y el Juez enjuician a Zaratustra mientras el 
Bufón se lava las manos como Pilotos. La Sombra, el Viejo y el 



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Joven serán los testigos llamados a declarar. 

ZARATUSTRA, JUEZ, ABOGADO, FISCAL, BUFON, JO¬ 
VEN, VIEJO, SOMBRA 

FISCAL —Condenar al sospechoso 
ABOGADO —Absolver al acusado 
FISCAL —Delatado y condenado 
ABOGADO —Absuelto 
FISCAL —Condenado 
ABOGADO —¿Quién? 

FISCAL —No tiene antecedentes. ¿Usted lo conoce? 

JUEZ—¡Que se presente el acusado Zaratustra! 
ZARATUSTRA —¿De qué se me acusa? 

JUEZ —Zaratustra, usted está convocado a reconocer su crimen. 
Nadie puede negarse ante la citación de un Juez. No hay 
ningún artículo jurídico que lo ampare. Usted posee una 
idea cabal de los hechos acontecidos. Su reputación no 
nos ofrece garantía. Debe responder ante la audiencia de 
este juicio público. Desde ahora en adelante está com¬ 
prometido a decir la verdad y nada más que la verdad. 
Este tribunal es una dependencia oficial subordinada a 
los Monjes y a los Reyes de la ciudad. 

FISCAL —Jure ante la palabra de Dios. (Le pone la biblia debajo 
de la mano) 

ABOGADO —Jure. 

ZARATUSTRA —Son todos iguales. Ningún pastor y un solo 
rebaño. Cuídense de ustedes mismos, no sea que luego 
se les ocurra reconciliarse con el que ahora condenan. 
Todo lo que hagan hoy se revertirá mañana en valor para 



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el hombre superior. 

FISCAL —¿Confiesa haber matado a Dios? 

ABOGADO —¿Usted es ateo? 

JUEZ —Zaratustra, sus profecías traen el caos, el desorden, 
desencadenan la violencia en un estado que sólo quiere 
mantener la paz. Analicemos los hechos científica¬ 
mente: usted ha llegado para sembrar la discordia, para 
incitar a la violencia y provocar la destrucción. 

ZARATUSTRA —Y tú juez manchado de sangre, si alguna vez 
dijeras todo lo que has hecho: todo el mundo gritaría 
«¡Fuera ese inmundicia y ese gusano venenoso»! Tengo 
testigos. 

JUEZ—Yo cumplo con mi deber. Usted ha calumniado al estado, 
al reinado y al poder que me otorga. Esto está prohibido 
por la ley, porque atenta contra la seguridad y el orden 
intemo. La acusación que pesa sobre su persona es muy 
grave, ya que amenaza con desestabilizar el orden y el 
poder del estado. Los actuarios correspondientes en 
funciones ya han elaborado sus respectivos informes. (El 
Fiscal y el Abogado dan sus informes) Se procede a la 
presentación de los testigos frente al acusado, guardán¬ 
dose y archivándose absoluta reserva sobre sus declara¬ 
ciones. Yo cumplo con mi deber. 

ABOGADO —Que se presenten los testigos. 

FISCAL—¿Jura decirla verdad y nada más que la verdad? (Le pone 

la mano sobre la biblia) 

ABOGADO —Jure. 

FISCAL —Tiene la palabra. 

BUFON —Yo me lavo las manos. 

ABOGADO —¿Tiene algo que decir? (Traen al Viejo) El poder 



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judicial otorga al acusado la potestad de defenderse, de 
acuerdo al código penal pero sin cometer excesos de 
ninguna índole. La sesión ya comenzó. Se le concede la 
palabra al testigo. 

VIEJO —Salí de la casa de los sabios dando un portazo. Siempre 
estoy ardiente consumido en mis propios pensamientos: 
los sabios sólo esperan robar los pensamientos de noso¬ 
tros. Por lo tanto al ser ustedes sabios, me horrorizan sus 
sentencias. 

JUEZ —Silencio en la sala. 

FISCAL —Silencio. 

VIEJO —Quieren apagar el ruido de mis pasos pero mis pensa¬ 
mientos están por encima de ustedes. 

ABOGADO —Que pase el segundo testigo. (Traen al Joven) 

JUEZ —Tiene la palabra. 

FISCAL—Jure la verdad. (Le pone la biblia bajo la mano) 

ABOGADO —Jure. 

JOVEN —Todavía no soy libre. 

FISCAL —¿Por qué? ¿Hay alguna razón que se lo impida? 

JOVEN —Estoy buscando la libertad. 

ABOGADO —¿Dónde? 

JOVEN —Esta búsqueda no me deja dormir. Soy un prisionero 
que se imagina la libertad. 

ABOGADO —¿Tiene antecedentes penales? 

FISCAL —¿En dónde estuvo recluido? 

ABOGADO —¿Cuánto tiempo? 

JOVEN —La soledad me da miedo. Nadie habla conmigo. 

FISCAL —Confiese. 

JOVEN —No sé lo que quiero, perdónenme, estoy acosado. 

ABOGADO —Es mejor que confiese, sé lo aconsejo. 



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JOVEN —No sé nada, no tengo nada que ver. No conozco a nadie, 
no, no, no. 

JUEZ—Que pase el próximo. (Traen a la Sombra) 

FISCAL —Que jure. (Le ponen la biblia bajo la mano) 

ABOGADO —Jure. 

JUEZ —Tiene la palabra. 

BUFON —Yo me lavo las manos. 

SOMBRA —Yo era un equilibrista hasta el día en que después de 
diez años Zaratustra bajó a la ciudad. El Bufón dio un 
salto mortal por encima de mí. Zaratustra me llevó sobre 
sus espaldas para enterrarme con sus propias manos. 
Después se levantó con toda su sabiduría y dándome su 
energía: me hizo resucitar. Yo soy ahora su sombra. 

FISCAL —¿Dónde se desvaneció? 

SOMBRA —Aquí mismo fue donde caí. De un solo salto mortal 
este Bufón quiso mandarme al otro mundo. Yo acuso de 
asesino al Bufón por haberme matado. 

ABOGADO —El testigo pasa a ser acusado. 

FISCAL —El acusado se convierte en testigo. 

ABOGADO —Que hable el testigo. 

FISCAL —El acusado. 

ABOGADO —El testigo. 

JUEZ—El Bufón. 

BUFON —Yo me lavo las manos, (sale) 

JUEZ—¡Orden en la sala! (A Zaratustra) Con solo contestar po¬ 
drías quedar absuelto, si llegas a retractarte, sacudiendo 
de tu cabeza la culpa. Soy un simple funcionario, 
respondo a los Monjes y al reinado, no lo olvide. 

FISCAL —No se olvide del poder. 

ABOGADO —Retráctese. 



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FISCAL —Arrepiéntase. 

ABOGADO —No se olvide de los monjes. 

FISCAL —Ni de los reyes. 

ABOGADO —Le sacudirán la cabeza. 

FISCAL —La culpa se absolverá. Mea culpa, mea culpa, mea 
culpa. 

JUEZ —Mea culpa, mea culpa... 

ABOGADO —Mea culpa, mea culpa. ¡Pedirán su cabeza! 

JUEZ —Dios ha muerto. ¿Tú lo mataste? Contesta: ¿qué es el 
hombre? 

ZAR ALUSTRA —Una maraña de serpientes 

FISCAL —¿Qué es el hombre? 

ZARATUSTRA —Un montón de enfermedades 

ABOGADO —¿Qué es el hombre? 

ZARATUSTRA —Un pobre cuerpo que sufre. Por lo tanto el que 
quebrante uno solo de estos mínimos preceptos será 
tenido por farsante, pero el que los cumpla tal como yo 
los enseño, será tenido por grande. Porque yo les digo 
que si vuestra justicia no supera a los escribas y a los 
fariseos, ya tendrán mi sentencia. 

FISCAL —Las pruebas confirman las sospechas. Zaratustra es el 
asesino de Dios, la prueba está en la siguiente deducción 
basada en los hechos investigados: Zaratustra afirma que 
Dios ha muerto. Si Dios ha muerto alguien tiene que 
haberlo matado. Si nadie más que él divulga el hecho, 
significa que es el único que tiene conocimiento del 
mismo. Nadie más lo supo antes de que él lo dijera. 
Siendo así, ¿quién sino Zaratustra pudo haberlo matado? 
No cabe duda de que sus propias palabras lo delatan y 
denuncian. La pmeba está en sus propias palabras. 



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ABOGADO —Presente las pruebas. 

FISCAL—El acusado es considerado... 

ABOGADO —Que se contemplen los atenuantes en el caso de 
condena, previstos para casos excepcionales. 

JUEZ—Culpable. 

FISCAL —La sentencia tiene resolución inmediata: el veredicto. 

JUEZ—En nombre de la justicia: el acusado deberá permanecer 
fuera de esta ciudad (entiéndase desterrado) sin que se le 
otorgue permiso para regresar a la misma por los siglos 
de los siglos, amén. Agradezca nuestra benevolencia. 

FISCAL —Amén, se procesa, se procede, se realiza la procesión, 
se procede... 

ABOGADO —Amén, se procede, se procesa, se realiza la proce¬ 
sión, se... 

(Salen Juez, Abogado, Fiscal. Zaratustra se queda con sus 

discípulos y se despide) 


Escena 10 — La despedida 

Zaratustra se despide de sus discípulos. 

ZARATUSTRA, JOVEN, VIEJO, SOMBRA 

ZARATUSTRA —No tengan miedo a perderse, busquen esa 
locura, sólo el que se pierde encuentra su camino. Es 
necesario que quieran arder en su propia llama porque no 
podrán renacer si antes no se han convertido en cenizas. 



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Los conjuro: permanezcan fíeles a la tierra y conserven 
el sentido humano que ella les da. Caminantes de hoy, 
ustedes que viven aislados construirán algún día un 
pueblo, un gran mediodía, y de ese pueblo nacerá el 
hombre superior. 

SOMBRA —Bienaventurados los pobres de espíritu, bienaventu¬ 
rados los alfigidos... 

ZAR ATUSTR A —Bienaventurados los perseguidos, bienaventu¬ 
rados los que tienen hambre y sed de justicia porque de 
ellos es el mundo de hoy. 



SEGUNDA PARTE 


En la que se cuenta de cómo Zarastustra en el exilio de las «Islas 
Flotantes» después de muchos afios, recuerda la visita del Viejo y 
decide regresar a la ciudad. La ciudad se ha convertido en un 
burdel. El bufón ha denunciado su presencia al ministerio de los 
monjes y le pide regresar. El ministerio de los monjes se hace 
presente con la procesión para ejecutar el castigo de Zaratustra. 
Zaratustra es crucificado y la Sombra lo revive. Busca a! hombre 
superior , y lo encuentra con sus discípulos. 

Se revela la identidad del asesino de Dios que el Bufón delata a los 
reyes. Estos se ven obligados a negociar con Zaratustra. Todos 
asisten a la última cena para disputarse al hombre superior. 
Zaratustra queda sólo con el joven y renace para volver a los 
hombres. 




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Escena 1 — En el exilio 

La escenografía debe tener un carácter ilusorio, ajeno, onírico. 

Todo lo que sucede, que es real, también forma parte de un mal 

sueño. Zaratustra invoca la presencia de sus discípulos en el 

devenir del tiempo del eterno retorno. 

ZARATUSTRA, SOMBRA 

ZARATUSTRA —Me han traicionado, lo estoy viendo. Aléjate 
de mi generación maldita, les di mi sabiduría y ahora me 
traicionan. Mira, eso es lo que confirman las señales. 

SOMBRA —¿Porqué miras la paja en el ojo ajeno y no ves la viga 
en el tuyo? Tu caminata fue muy larga, años de peregri¬ 
nar por estas tierras de lugar en lugar, pero ahora ya 
termina. Acabarás por vivir solo. No dejarás ningún 
camino detrás de ti en estas islas. Abandonaste a tus 
discípulos, tus propios pasos borrarán tus huellas, aban¬ 
donaste la creación del hombre superior. 

ZARATUSTRA —Extraño a mis discípulos. 

SOMBRA —Pero los dejaste. 

ZARATUSTRA —Fue lo más difícil,cerrar por amor la mano 
abierta. 

SOMBRA —Ya han pasado muchos años. Hay Zaratustra, 
amoroso y confiado loco atraído por olas terribles, has de 
caer irremediablemente al abismo. No te olvides del 
hombre superior. 

ZARATUSTRA —¿Acaso hay malos presagios? 

SOMBRA —Uno de los dos debe desaparecer: tú o yo. 

ZARATUSTRA —No conoces mi más profundo pensamiento, no 



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podrías soportarlo. Aléjate de mí, generación maldita, 
no te olvides que te llevé sobre mis espaldas. 

SOMBRA —¿Todo lo que sucede no debe haber pasado ya, no 
volverá a pasar también en el futuro? Este instante, ¿no 
debe haber sido? ¿No habremos estado aquí, en este 
presente, necesariamente en el pasado? ¿No volveremos 
a estar otra vez en el futuro? 

ZARATUSTRA —Todo es un eterno retomo. 

SOMBRA —¿Recuerdas la visita del Viejo sabio? Invócala y 
regresa a ella por un momento. Fue hace años aquí 
mismo. Ese instante, que ya fue, ahora vuelve otra vez 
y se presenta ante ti, aquí mismo, como antes, en este 
mismo lugar. (Entra el Viejo) 


Escena 2 — La visita del vieio 

ZARATUSTRA, VIEJO, SOMBRA 

VIEJO —Nos has hecho vernuevas estrellas y esplendores noctur¬ 
nos y nos has dado a conocer la risa. Eres tú el hombre 
superior ¿no es cierto? 

ZARATUSTRA —Nada de eso. Toma, (le da pan) ahora nos 
veremos para ahuyentar esta pesadilla y yo te mostraré el 
mar. ¿Viniste por tu cuenta o alguien te pidió que 
vinieras? 

VIEJO —Queremos tu felicidad. 

ZARATUSTRA —Yo no aspiro a la felic idad, yo aspiro a mi obra: 



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al hombre superior, esa es mi felicidad. 

VIEJO —Zaratustra, ya nadie cree en eso. La ciudad es un burdel, 
nadie se anima a cambiar nada y el que se arriesga no 
sabe cómo, porqué ni hacia dónde. Ya nadie cree en ese, 
invento de creer en el hombre y mucho menos en el 
hombre superior. Regresa Zaratustra, te necesitamos. 
Estoy confundido, no sé qué hacer. 

ZARATUSTRA —Este es un país de estériles, dudar no tiene 
sentido si no es para revolverse en el caos y cambiar. 
Confundirse es traicionar. 

VIEJO —Estás yendo demasiado lejos. Estás muy cambiado. 
Cada vez peor, te convertiste en un viejo. ¿Quién podría 
reconocerte? 

ZARATUSTRA —Estoy solo, salvaje, extranjero hasta para los 
que me quieren. Me da asco respirar. Busco patrias y 
tierras natales, voy errante por todas las ciudades y paso 
sin detenerme ante todas las puertas. Estoy expulsado, 
soy un paria. 

VIEJO —Amar es estar dispuesto a morir. Qué loco eres, tú 
soñaste a tus propios enemigos. Estamos confundidos 
pero eso no quiere decir nada. 

ZARATUSTRA —Me desconocen y yo los considero, es un 
peligro, ya no puedo confiar. 

VIEJO —Acuérdate cuando estando en el monte frente a un 
cadáver pedías ayuda. No nos hagamos más reproches, 
para saber de los hombres hay que enchastrarse, revol¬ 
carse... 

ZARATUSTRA —Y haber estado hundido en el fango y salir. 



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Escena 3 — Aniquilamiento del Joven 

El Joven hace un discurso agitando a la multitud. 

JOVEN (En otro plano Zaratustra y el Viejo) 

JOVEN —Zaratustra es la vida de muchas vidas. Hay que 
contagiarse con el sentido humano que él nos da, apasio¬ 
narse hasta el ocaso y caer tan suavemente como los 
bucles sobre la piel. Sientan ese presentimiento de 
manos. Vean ustedes nuevas estrellas y nuevas noches. 
Escuchen la palabra de Zaratustra. El anuncia la llegada 
del gran medio día y para eso los hombres se levantarán 
con su risa como un nuevo ocaso, por encima del día y de 
la noche. Es necesario crear el porvenir, salvar a la 
humanidad y transformar todo lo que era en lo que será. 
El sol en el mar me ha enseñado esto: que hasta el más 
humilde pescador reme con remos de oro. 

(El Joven cae baleado, sigue hablando arrastrándose, luego se 
oculta y escapa) 

El camino..., ¿cuál es?... ¿Por dónde es el camino?... El 
camino... ¿Cuáles?..., ¿cuáles,... por dónde?... ¿Dónde 
está el camino?... 

VIEJO—Amar es estar dispuesto a morir. Todo es igual, nada vale 
la pena, el saber me ahoga. ¿Dónde está el camino? 



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Escena 4 — Zaratustra decide regresar v parte a la ciudad 

ZARATUSTRA y la SOMBRA 

ZARATUSTRA —No hay camino,... hay que crearlo... 

SOMBRA —Deja de recordar la visita de ese viejo, no lo volve¬ 
remos a ver. Deberías haberlo echado. Es un hipócrita, 
se revelaron contra ti. Todavía se consideran transgre- 
sores, es que no les da vergüenza. El hombre superior ha 
sido olvidado, tus enseñanzas están en peligro. 

ZARATUSTRA —No quiero acordarme. 

SOMBRA —Tus propios discípulos no han entendido nada, el 
olvido es una traición. 

ZARATUSTRA —El abismo me taladra los sentidos. Y a conoces 
mi más profundo pensamiento, no puedo soportarlo. 

SOMBRA —Vamos, tú no eres un Dios que se regodea en el 
sufrimiento como una víctima. Me levantaré temprano 
y esperaré hasta el medio día. 

ZARATUSTRA —Lejos de mí. Hay que retomar a la creación de 
nuevos valores. El hombre superior está en peligro, el 
momento es ahora. Soy el de antes y el de ahora, pero 
algo de mí pertenece al porvenir. Yo soy el que debe 
siempre superarse a sí mismo. Sígueme. 

SOMBRA —Aquí también hay miserables. 

ZARATUSTRA —¿Quién dijo que una sombra siente? Mi voz no 
necesita sombra sino eco. 



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Escena 5 — La ciudad en ruinas 

Zaratustra llega solo a la ciudad que se ha deteriorado conside¬ 
rablemente, de ella quedan las ruinas de lo que antes fue. Zara¬ 
tustra llega en busca del hombre superior. Los habitantes bailan 

y le piden como si fuera un santo milagrero. 

ZARATUSTRA, HOMBRES 1, 2 y 3 

HOMBRE 1 —Vean al viejo Zaratustra llegando al infierno. 

HOMBRE 2 —¿Cómo, todavía vive? 

HOMBRE 3 —¿Qué estás haciendo, para dónde vas? 

HOMBRE 1 —pasa entre nosotros como si fuera alguien. 

HOMBRE 2 —Resucitó y aquí está de vuelta vivito y coleando. 

HOMBRE 3 —Pobre Zaratustra, ya pasó los 30 años, ¿tiene hijos? 

HOMBRE 1 —¿Qué estás haciendo, para dónde vas? 

HOMBRE 2 —¿Por qué volviste? ¿No estabas bien donde 
estabas? 

HOMBRE 3 —Es una locura que estés aquí. 

HOMBRE 1 —Por tu culpa perdimos el puesto de la feria. 

HOMBRE 2 —Ahora no tenemos más remedio que vivir de lo que 
haya, nos vimos obligados a cambiar de profesión. 

HOMBRE 1 —¿Para qué viniste Zaratustra? 

ZARATUSTRA —Anímense, es necesario partir la grisura de los 
cuerdos callados, llegar al caos demoliendo, torciendo el 
sentido, eso es lo que permite crear el cambio. Los 
signos de esta mañana despertarán los sueños rumiados 
en vela. Romper las barreras de las represiones intemas 
es más difícil que las otras. El poco amor a nosotros 
mismos es lo que convierte la soledad en prisión. Des- 



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graciados, chuecos, sangrientos, desalojados, enfermos, 
miserables, despierten al gran mediodía. Escuchen la 
campana de cada despertador. Silencio, ¿qué nos dice la 
luna nueva?, despierten para soñar el ahora. Dejen de ser 
conservadores, el hombre no se conserva: se supera. 
Desesperados de hoy: no se limiten a la cordura. Un buen 
día haré fuego y profetas y más profetas de llameantes 
lenguas, maestros en la creación de sus hijos que dis¬ 
frutarán jugando por el placer de jugar. Eso es ser 
superior. 

HOMBRE 2 —Hemos tenido que reducimos. 

HOMBRE 1 —Te fuiste, ahora no tienes derecho a protestar. 

HOMBRE 3 —¿Qué querrá de nosotros? 

HOMBRE 1 —No necesitamos su opinión. 

HOMBRE 2 —Traigan a los niños, debe haberse convertido en un 
profeta milagroso. 

HOMBRE 3 —Ten piedad de nosotros. 

HOMBRE 1 —Caridad, una limosna. 

HOMBRE 2 —Un milagro por favor. 

HOMBRE 1 —Si me das de comer te hago una promesa de fe. 

HOMBRE 2 —No tengo suerte en el destino, si me la concedes te 
juro de rodillas. 

HOMBRE 3 —Tú que eres poderoso, ten misericordia. 

HOMBRE 1 —El pan nuestro de cada día. 

HOMBRE 2 —Dánoslo hoy, el pan de cada día. 

HOMBRE 3 —Danos el pan. 

HOMBRE 1, 2 y 3 —Misericordia. 



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Escena 6 — El Bufón denuncia a Zaratustra 

El Bufón se confiesa a los Monjes y denuncia a Zaratustra, para 

poder construir su negocio de la red cloacal. 

BUFON, MONJE 1, 2 Y 3 

MONJE 1,2 y 3 —Misericordia. 

BUFON —Señores Monjes del Ministerio de la ciudad, vuestro 
humilde ciervo se persigna. 

MONJE 1 —¿Has expiado tus culpas prodigando caridad? 

MONJE 2 —Ten misericordia. 

MONJE 3 —Ten piedad del prójimo. 

MONJE 1 —Cumple con tu deber. 

BUFON —Ruego la salvación de mis pecados, debo confesarme. 

MONJE 1 —Purifica tu alma, ten fe en nosotros. 

BUFON —Las orientaciones del reinado han hecho retroceder al 
populacho. Todo es juego diversión y placer. A la 
industria y al comercio se los fomenta con fuentes a 
chorro que repercuten en la construcción de vastas redes 
cloacales, generando canales que aporten soluciones al 
producto bruto y pestilente de la ciudad: millones y 
millones de desechos humanos auténticamente recon¬ 
vertibles y reciclables que aunque no ven, tienen olfato 
suficiente para el enchastre nuestro de cada día. 

MONJE 1 —El producto que ofrecemos es excelente: Dios tiene 
que hacerse carne. El corazón del espíritu santo es la 
ftierza que él nos da. Ofrecemos soluciones para el más 
allá que resuelvan los problemas del alma. Los manda¬ 
mientos se diluyen por un problema de adaptación al 



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mercado. 

MONJE 2 —Hay que corregirse y expulsar la maldad del corazón 
humano. 

MONJE 3 —Las cloacas son un medio de expulsión y de expre¬ 
sión. 

MONJE 1 —Rezaremos para que seas ascendido, pero ¿cuál es tu 
tributo para los pobres? ¿Cuál es su costo? 

BUFON —La voz de Zaratustra ha llegado hasta la ciudad. Su 
sabiduría entra y sale de la misma manera que los 
tributos a vuestro bolsillo. Entra y sale, entra y sale. 
Ocurre lo mismo con la fabricación de profetas de la que 
Zaratustra es autor. La multiplicación de sus exigencias 
de pago haría imposible nuestra gestión. La suya es una 
fábrica insolvente que no ofrece rentabilidad alguna ya 
que los profetas son un mal endémico de la sociedad, las 
orientaciones del reinado no apuestan al consumo de 
sabidurías improductivas e inútiles como la de los profe¬ 
tas. Si los profetas aumentaran no quedarían brazos para 
construir el prometido saneamiento cloacal a los reyes, 
para lograr la estabilidad del descanso y el equilibrio 
digestivo. Sobre las minas de esta ciudad levitan los 
profetas. Zaratustra ha violado la condena de los jueces 
y su voz se sigue escuchando. 

MONJE 1 —Gracias hermano 

MONJE 2 —Bendito seas 

MONJE 3 —El espíritu santo te acompañe 

MONJE 1 —La paz sea contigo. 



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Escena 7 — E l Bufón advierte a Zaratustra 

ZARATUSTRA, BUFON 

BUFON —¡Esta es una gran ciudad Zaratustra! No tienes nada 
que venir a buscar aquí, puedes perderlo todo. Escupe a 
esta ciudad, es demasiado chica para ti. 

ZARATUSTRA —Vengo a derribar todo lo que está en pie. Dios 
es una creencia que tuerce todo, vértigo para los esque¬ 
letos y náusea para los estómagos; semejantes creencias 
deberían ser arrojadas a las cloacas. 

BUFON —Tú lo has dicho, por eso estoy aquí, para crear una gran 
red cloacal de piedras preciosas. ¿No ves los trapos 
sucios secándose al sol? Vete Zaratustra y no vuelvas más. 

ZARATUSTRA —El que busca nuevos valores pasa entre los 
hombres como entre las bestias. 

BUFON —Con estas aguas podridas y con aquellos trapos sucios 
se hacen periódicos. El ministerio de los monjes ya sabe 
tu regreso. Zaratustra, estás desafiando la sentencia de 
los jueces. Todavía no quieren intervenir los reyes de la 
ciudad. El ministerio de los monjes no tiene escrúpulos 
pero evitarán que el caso llegue a los reyes, no sería 
conveniente. La responsabilidad de tu regreso recaería 
sobre los jueces que vigilan el orden de la ciudad. 

ZARATUSTRA—Crear, sólo crear, en esto consiste la liberación. 
Pero para llegar a eso es necesario que ocurran verdade¬ 
ros cambios, muchas transformaciones, muchas muer¬ 
tes, mucho dolor... 

BUFON —Esto es un infierno. Los jueces, el ministerio de los 
monjes y los reyes nos escupen desde arriba... Yo sirvo. 



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tú sirves, nosotros servimos..., escupe esta ciudad y 
regresa, Zaratustra, si te vas ahora no va a pasar nada. 

ZARATUSTRA—¡Tecallarás porfin! Me estás aburriendo. ¿Por 
qué has vivido tanto tiempo en esta cloaca? ¿Para 
volverte sapo? ¿Qué has hecho por ella? ¿Porqué no has 
labrado la tierra? ¿Has hecho algo que no sea croar y 
croar? Las palabras no valen nada si no haces algo. 


Escena 8 — La crucifixión 

Entran los monjes encapuchados. Música celestial 

MONJES, ZARATUSTRA, BUFON, PUEBLO 

MONJE 1 —Coronándote de espinas... 

MONJE 2 y MONJE 3 —Perdónanos señor. 

MONJE 1 —De rodillas, exorcisar... 

MONJE 2 y MONJE 3 —Perdónanos señor. 

MONJE 1 —Sabemos distinguir entre el bien y el mal. 

MONJE 2 y MONJE 3 —Perdónanos señor. 

MONJE 1 —(A Zaratustra) No robarás, no matarás. 
ZARATUSTRA —¿No existen en la naturaleza el robo y el 
asesinato? Al santificar estas palabras, ¿no están asesi¬ 
nando ustedes la verdad? 

MONJE 1—No mentirás. 

MONJE 2 y MONJE 3 —Castígalo señor. 

MONJE 1 —Amarás a tu prójimo. 



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MONJE 2 y MONJE 3 —Castígalo señor. 

MONJE 3 —De rodillas pecador. 

MONJE 2 y MONJE 3 —Castígalo señor. 

MONJE 1 —Dios es lo que causa dolor. Igual que el redentor fue 
encadenado a su cruz, tú también llevarás tu cruz. Los 
hombres son todos iguales ante la ley. Si Cristo murió en 
la cruz, el anticristo también. Si los herejes fueron 
quemados, este diablo: a la hoguera. 

MONJE 2—Todos los hombres son iguales ante la ley. 

MONJE 3 —Hágase tu voluntad. 

MONJE 2 y MONJE 3 —Amén. 

ZAR ATUSTRA —Dios ha muerto, pero siguen encadenados a la 
mentira, bajan la cabeza, andan de rodillas y a eso le 
llaman fe. Voltear los muros, romper las rejas, echar 
abajo los templos momificados del poder, quebrar las 
reglas inmaculadas de la castración, pecar por amor al 
hombre... 

MONJE 1—Hace tiempo que los jueces te condenaron al destierro, 
parece que tienes poca memoria. De lo contrario no te 
hubieras animado a regresar. Tendrás que pagar con el 
martirio de tu propio cuerpo. Ahora nos corresponde a 
nosotros: Monjes del ministerio de la ciudad, ejecutar el 
castigo. Los reyes ya fueron puestos en conocimiento y 
estamos autorizados a proceder de manera implacable. 
MONJE 2 y MONJE 3 —Amén, se procede, se procesa se realiza 
la procesión... 

MONJE 1—Tendrás que escarmentar, darás una demostración de 
tu doctrina. Lástima que cuando te encuentres con Dios ya no vas 
a estar entre nosotros. Que se acerque el mendigo. (El Bufón se 
presenta) Tiene la palabra. (Leponen la biblia debajo de su mano) 



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MONJE 2 y MONJE 3 —Jure 

BUFON —Para que el pueblo pueda confiar en ti deberías regalar 
dentaduras postizas para los que no tienen dientes, 
repartir anticonceptivos para prevenir abortos, guantes 
de goma para prevenir afectos. Deberías repartir tarjetas 
de crédito y curar a los ciegos, a los rengos, a los mancos, 
a los mongos y demás lisiados. 

ZAR ATUSTR A —Si al ciego le devolviese la vista vería demasia¬ 
das cosas y maldeciría al que le ha curado. Desde que 
vivo entre los hombres veo que a todos les falta algo. Son 
lisiados al revés, pedazos rotos. Regreso a un paisaje 
después de la batalla, fragmentos dinamitados en vez de 
hombres. 

MONJE 2 y MONJE 3 —Dios es dolor, amén. 

MONJE 1—Con sangre se demuestra la verdad. Dios no es una 
ilusión Todo esto te lo ha mandad él, ahora lo vas a conocer. 

(Comienza el castigo: la Crucifixión) 

MONJE 2—La sangre del cordero. 

MONJE 2 y MONJE 3 —El dolor es la fe. 

MONJE 3 —A ver si te salva el hombre superior. 

MONJE 2 y MONJE 3—El dolor es piedad. 

MONJE 1—Sufrirás la pasión por deferider tu doctrina hasta que 
tus ideas queden convertidas en cenizas. 

MONJE 2 y MONJE 3 —Amén. 

ZARATUSTRA —Les entrego la confianza de ser creadores y 
maestros, sembradores del porvenir. No se trata de nada 
que se pueda comprar. Por eso serán expulsados y 
vivirán errantes como los parias. 

MONJE 1—Ahora estarás en el cielo a cambio de la tierra, tendrás 
la vida eterna a cambio del presente. 



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MONJE 2 y MONJE 3 —Así en el cielo como en la tierra, amén. 

MONJE 2—Dios es virtud, venganza. 

MONJE 2 y MONJE 3 —La policía es necesaria. 

MONJE 3—Dios es razón, represalia. 

MONJE 2 y MONJE 3 —La policía es necesaria. 

MONJE 2—Justicia y redención. 

MONJE 3—Reducción. 

MONJE 2 y MONJE 3 —La policía es necesaria. 

MONJE 2 —Recompensa en el cielo. 

MONJE 3—Castigo en la tierra. 

MONJE 1—Aquí está el pueblo, nuestro servidor. Del pueblo ha 
venido el Judas que te condena. Tu propio tormento 
aumentará tu propio saber 

ZARATUSTRA —¡El que esté libre de pecado que tire la primera 
piedra! 

BUFON — (Mientras lo crucifica) Soy un simple subordinado, 
recibo órdenes y las cumplo. El esplendor de mis 
superiores me da beneficios sociales y mientras yo sirvo 
mi familia prospera. Soy padre de familia, tengo hijos 
que mantener, perdóname Zaratustra. 

MONJE 1, 2 y 3 —Perdónanos Zaratustra. La paz sea contigo, 
amén. (La procesión se retira y todo el pueblo tras ella) 

MONJE 2 —En el reino de los cielos. 

MONJE 1 Y 2—Perdónanos señor. 

MONJE 3—Hereje. 

MONJE 1 y 3—Perdónanos señor. 

MONJE 2 —Terrorista. 

MONJE 1 y 3 —Perdónanos señor. 

MONJE 2 —Delincuente. 

MONJE 2 Y 1—Perdónanos señor. 



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MONJE 2 —Subversivo. 

MONJE 3 y 1—Perdónanos señor. 

MONJE 2 —Satanás. 

MONJE 3 y 1—Perdónanos señor. 

ZARATUSTRA —¿Acaso no tengo poder para volar sobre los 
abismos? Si Dios no existe, si Dios ha muerto: ¡YosoyDios! 
Y si no que me trague la tierra, yo puedo mover montañas. 


Escena 9 — La salvación 

Cuando todos se han ido, la sombra aparece, desata a Zaratustra, 
lo revive y se lo lleva, cargándolo sobre sus espaldas de la misma 
forma que él lo hizo antes cuando la sombra era un cadáver. 

ZARATUSTRA Y LA SOMBRA 

SOMBRA —Zaratustra que estás allá arriba: ven a nosotros con tu 
hombre superior. Hágase tu voluntad. Perdóname por 
haber llegado tarde. Déjame caer en la tentación de los 
abismos. El valor nuevo de cada día dánoslo hoy... 
¡Levántate y anda! Yo soy la vida. (La Sombra canta) 

CANCION DEL MEDIODIA 

Generación andante 
subterráneo intento 
en el iris de los ojos 
mediodía: escúchame. 



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Red en manos de juego 
intuitivo acierto 
en las plumas de centauros 
mediodía: escúchame. 

Piel de rayos de fuego 
solitario abierto 
en el arco de serpientes 
mediodía: ayúdame. 

Generación andante 
mensajero inverso 
en el rito del desnudo 
mediodía: ayúdame. 

(Música: Mauricio Ubal, Texto: Marina Cultelli) 


Escena 10 — El grito del hombre superior 

La Sombra y Zaratustra llegan a la casa del Viejo en el monte. 
Zaratustra y el Viejo se encuentran después de muchos años y 
reconocen el grito del hombre superior 

ZARATUSTRA, VIEJO, SOMBRA 

VIEJO —¿Quién viene a mi casa y me interrumpe el sueño? 



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SOMBRA —Un vivo y un muerto. El vivo tiene hambre, dame de 
comer y te lo agradeceré. 

VIEJO —todo es igual, nada vale la pena, el mundo no tiene 
sentido, el saberme ahoga. ¡Bienvenido seas adivino de 
la gran fatiga! 

ZARATUSTRA —Valió la pena que en otros tiempos me hayas 
visitado en extrañas tierras. 

VIEJO —Quienquiera que seas o quieras ser, oh Zaratustra, lo has 
sido ya durante mucho tiempo. Dentro de poco quedarás 
seco... ¿oyes? 

ZARATUSTRA —Es el grito de un necesitado. 

VIEJO —¿Oyes Zaratustra? Ese grito es para ti, es a ti a quien 
llama. Yo te estaba esperando para eso. Ha llegado la 
hora tú lo sabes bien. El hombre superior es quien grita 
llamándote. 

ZARATUSTRA —¿El hombre superior? ¿Quién es ese? ¿Qué 
quiere de mí? 

VIEJO —Oh Zaratustra, todo es idéntico, tendrás que bailar si no 
quieres caerte al suelo. Las olas de la gran necesidad 
pronto levantarán tu barca y te llevarán otra vez lejos de 
aquí. Zaratustra, el Bufón ya habló con nosotros antes 
que tú. ¿Creiste que nos habíamos olvidado de tus 
enseñanzas y del hombre superior, creiste que te 
habíamos traicionado? Amar es estar dispuesto a 
morir. 

(La sombra se convierte en un caminante solitario y sale) 



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Escena 11 — El encuentro con el hombre superior 

(Aquí se revela la identidad del asesino de Dios) 

ZARATUSTRA, JOVEN 

JOVEN — Zaratustra regresaste, ten cuidado que no te serruchen 
los pies. ¿Adivina quién soy yo? 

ZARATUSTRA —Te reconozco. 

JOVEN —Soy el asesino de Dios. ¡Zaratustra no te vayas! 
Siéntate al lado mío, tú eres mi único amigo. Me 
persiguen, pero no sólo con su odio los gendarmes, por 
favor ayuda a un perdido, a uno que busca. Viví la vida, 
estoy libre pero corro peligro. 

ZARATUSTRA —Eso ya lo sé. 

JOVEN —¡Zaratustra no me dejes solo! Por donde paso destruyo, 
no estoy loco, soy grande en hacer cosas terribles. Me 
persiguen Zaratustra. 

ZARATUSTRA —¿Sabes cómo murió? ¿Es verdad que lo 
mataste por amor a los hombres? 

JOVEN —Al final se volvió viejo y blando, se sentaba allí, 
marchito, en el rincón de su estufa. Se enojaba con 
nosotros porque no lo entendíamos. Se vengaba de sus 
criaturas porque le habíamos salido mal. Se deprimía 
por culpa de su debilidad, hasta que un día, cansado del 
mundo se asfixió. Se tenía que morir. Era un Dios culto, 
lleno de misterio. No supo solamente procurarse un hijo 
por su propio camino, también eligió torturas. En la 
puerta de la fe se encuentra el adulterio. No te olvides 
que quiso ser juez. Se metía en todas partes. Fue usado, 



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malversado manipulado. Allí donde se negociaban 
mutilados de guerra, estaba él, donde se violaban vírge¬ 
nes para conquistar, donde desaparecían niños inocen¬ 
tes. Pactaba con el poder y le besaba los pies al dinero 
en nombre de la cruz. Ese Dios coqueteó con sus propios 
enemigos, se arrastró hasta los rincones más sucios 
negando su propia creación. Para poderlo reivindicar, 
para que sus principios no se manosearan, para rescatar 
el origen esencial de lo humano, tuve que cambiar su 
existencia: asesinarlo. 

ZAR ATUSTR A —Es mejor construirse su propio destino. Cuán¬ 
to he aprendido con ustedes. Suban a mi caverna, hoy al 
atardecer serán los invitados a mi última cena y bailare¬ 
mos. Ustedes son los hombres superiores con sus 
virtudes y sus defectos. Ya empezaron a nacer... Un 
nuevo hijo... cuánta porquería ha venido también con él 
al mundo. ¡Hombres superiores: ustedes están gestando 
ahora su propio hijo! 


Escena 12 — La llegada de los reves 

Los reyes, máximas jerarquías de la ciudad, llegan a los dominios 
de Zaratustra, convocados por el Bufón. El Bufón delata nueva¬ 
mente al asesino de Dios y los convence del poder del superhom¬ 
bre. 

Esta escena sucede en el trayecto a la caverna de Zaratustra. 


BUFON, REYES 1, 2 y 3 



50 


REY 1—Estamos en los dominios de Zaratustra cerca de su 
caverna. 

REY 2—¿Para qué habremos seguido las indicaciones de ese 
miserable Bufón? 

REY 1—Nos hemos alejado de la ciudad de los buenos modales 
para terminar aquí entre pastores y ermitaños. 

REY 3—Son preferibles al populacho aunque no pertenezcan a la 
buena sociedad. 

BUFON —(Llega haciendo una reverencia) Oh magníficos so¬ 
beranos que reinan en todos mis estados, ¿debo como un 
perro arrodillarme ante ustedes? (Se arrodilla) 

REY 1—Indícanos lo prometido: el asesino de Dios y el super¬ 
hombre. 

REY 3—Dijiste que Zaratustra no es el culpable aunque ya fue 
condenado y castigado por las autoridades. 

REY 2—Si tus palabras no son ciertas tendrás que responder por 
difamación. 

REY 1 —Este es un asunto muy delicado, hemos venido hasta aquí 
para atenderlo con la discreción y reserva que se merece. 

REY 2—¿Quién es el asesino de Dios? 

BUFON —Un discípulo de Zaratustra, el más joven de todos. 

REY 1—Significa que le mentiste a los jueces cuando entregaste 
a Zaratustra. 

REY 3 —¿Acaso te pusiste de acuerdo con Zaratustra para que 
revoquemos la sentencia de los jueces, después de la 
ejecución del castigo por los monjes del ministerio de la 
ciudad? 

REY 2—¿En qué lugar queda el prestigio de la corona? 

REY 1—Si tus palabras son ciertas tendríamos que revocar lo 
anterior dejando en ridículo al poder judicial en primera 



51 


instancia. 

REY 2—¿Tienes alguna prueba? 

BUFON —Me reuní con los discípulos, identifiqué al culpable, la 
prueba está en que poseo la invitación de Zaratustra para 
la última cena en su caverna. Vamos por el camino que 
nos conduce a su puerta. 

REY 1—Esto no significa nada, nuestra reputación está enjuego. 
Jure ante la palabra de Dios. (Muestra la biblia) 

BUFON —Juro. 

REY 1—Esta es la única prueba de la verdad. 

BUFON —¿Qué quieren de mí? 

REY 1—El superhombre. Si existe dejaremos de ser los primeros. 
El superhombre debe ser también el hombre más impor¬ 
tante y rico del mundo. La peor calamidad es que los 
poderosos del mundo no seamos también superhombres. 

BUFON —El superhombre o el hombre superior, es lo mismo, es 
un perro adiestrado en la estrategia del marketing inter¬ 
nacional. Tiene el poder de transformar los fracasos en 
ganancia. Troca los gusanos en frutos, la aridez en 
fertilidad, la muerte en vida. Posee los mayores ahorros 
en los bancos. Si nos apoderamos de él la ciudad estará 
llena de luces con estrellas en las vidrieras, donde se 
comprará el universo a través de sorteos multi millonarios. 
Los transeúntes regresarán a sus casas después de com¬ 
prar un sueño para dormir tranquilos, y se levantarán 
temprano para ordeñar licores de sus corderos. En las 
panaderías se amasará el oro. Construiré una red cloacal 
de piedras preciosas. Nadie se mezclará en alborotes que 
alteren los nervios y causen malestar estomacal. Todos 
obedecerán como un rebaño a sus pastores. 



52 


REY 2—¿Vidrieras cloacales? 

REY 3—Nos conviene mantener una relación diplomática con el 
superhombre y establecer estrategias de común acuerdo. 

REY 1—No tenemos más remedio que sentamos con él en la mesa 
de negociaciones. Necesitamos convertirlo en nuestro 
aliado. Es preferible elaborar planes de mutua colabora¬ 
ción que tenerlo de enemigo. 

BUFON —Vamos, entremos a la caverna de Zaratustra. Apuesto 
a que salimos con el asesino de Dios encadenado y con 
el superhombre a vuestros pies. 


Escena 13 — La última cena 

Analógicamente a la última cena de Cristo, en esta escena se 
reparten pan y vino. El Bufón sirve la mesa y poco a poco se 
empieza a desarrollar una encarnizada batalla en la que unos y 
otros se disputan la mejor tajada. 

ZARATUSTRA, LOS REYES, BUFON, VIEJO, JOVEN 

REY 1—Estamos aquí a la diestra del señor... 

REY 3—Zaratustra. 

REY 1—Con el que venimos a negociar al superhombre. 

REY 2—¿No nos van a invitar a sentamos? (Se sientan) 

VIEJO —¿No querrán alimentamos con discursos? 

JOVEN —Ninguno de ustedes sirve. 

REY 3—Lo que sirve es el superhombre 



53 


REY 2—Ya lo dijo Zaratustra. 

REY 1—Se divulgó la noticia de su creación a partir de la muerte 
de Dios. No fue Zaratrustra el asesino, en las últimas 
investigaciones recae la sospecha sobre uno de ustedes. 

JOVEN —Tenemos la libertad de ser diferentes, creativos. 

REY 3—No disimulen. 

REY 1—Ya nos enteramos de la riqueza del superhombre. Si tiene 
el poder que garantiza la superioridad, debe guardar 
ostentosas cuentas bancadas. Nosotros estamos aquí 
para cocinarlo que va a suceder en el futuro con estos dos 
ingredientes: 

REY 2—Asesino... 

REY 3—Superhombre. 

REY 1—Es mejor darle sabor a la vida en vez de complicaciones. 

REY 3—Es un buen condimento. 

REY 1—Negociamos el banquillo de los acusados a cambio de un 
lugar en el banquete de los buenos modales, dejarán de 
ser acusados para convertirse en compañeros de asiento 
asociados. 

REY 3—Prometemos el uso de guantes de goma para no ensuciar¬ 
nos con sus desplantes. 

REY 2—Prometemos el uso de sus doctrinas a cambio de la calma. 

REY 1—Queremos que todo quede cocinado de común acuerdo y 
seamos felices. 

ZARATUSTRA —Traga tu vino, muerde tu grano, escupe tu 
sangre, vomita tus tripas. 

REY 3 —Admiro tu cocina si esto te pone alegre. 

ZARATUSTRA —Lo peor es necesario para lo mejor del hombre 
superior. Sufren por ustedes mismos porque no han 
sufrido aún por el hombre. Nada hay más precioso y raro 



54 


que la honestidad, y aunque ustedes mismos se hayan 
malogrado, ¿se malogró por eso el hombre? Y si el 
hombre se malogra, adelante también, lo imperfecto 
enseña a tener esperanzas. Ustedes creadores están 
grávidos de su propio hijo. Todo gran amor quiere más 
amor. 

VIEJO —Tengo hambre y sed. 

REY 3—Nosotros trajimos el vino. 

REY 2—La ley es la ley. 

REY 1—Zaratustra compareció ante el poder judicial y volvió a 
desafiar su condena. Recibió el castigo divino y se burló 
de él. Hoy estamos sentados en su propia mesa de 
negociaciones. No estamos dispuestos a seguir dando 
explicaciones, la situación nos obliga a negociar el 
siguiente canje: le otorgamos la libertad al asesino de 
Dios, que de lo contrario sería condenado, a cambio de 
que nos entreguen al superhombre. 

ZARATUSTRA —Están delirando y voy a destruirlos de un solo 
golpe. El hombre superior no se negocia, no es una cosa 
que se pueda comprar o vender. 

REY 2—Ahora sólo falta el pan. 

ZARATUSTRA —¿Pan? No sólo de pan vive el hombre, sino de 
la carne de los corderos y yo tengo tres. (Señala a los 
reyes) Hay que descuartizarlos como a mí me gusta y 
condimentarlos. Tampoco faltan raíces, frutas y otras 
premoniciones para mascar. Vamos a terminar la última 
cena, todo el que quiera comer tiene que trabajar, sobre 
todo los reyes. 

REY 1—Hemos hecho estudios de la rentabilidad del superhom¬ 
bre. 



55 


VIEJO —El hombre superior se gesta con nuevos valores. 

REY 2—Hay acciones bancarias que vamos a depositar en su 
nombre. 

JOVEN —Qué vergüenza la razón de la felicidad y la justicia. 

REY 3—Necesitamos la eficacia del superhombre. 

VIEJO —Arriésguense a ser uno mismo y busquen su propio 
camino. 

REY 1—Crearempresas de bienestar con sirvientes licenciados en 
buenos modales. 

BUFON —Y una red cloacal de piedras preciosas. 

JOVEN —Quítense la razón y sientan el afecto. 

REY 2—Fabricaremos alfombras voladoras de comerciantes. 

JOVEN —Lo único verdadero es el cambio. 

BUFON —Una red cloacal de piedras preciosas. 

REY 3—Negociaremos por aire un plan rector de las vías de 
acceso al poder, anual y recto. 

VIEJO —Hagan lo que quieran hacer: nuestra propia libertad. 

REY 3—Construiremos palacios. 

JOVEN —Son parte del ganado, ovejas de rebaño. 

VIEJO —Mediocres. 

REY 1—¡Basta de contemplaciones! Somos reyes y como máxi¬ 
mas autoridades decretamos: que si no nos entregan al 
supertiombre condenamos a muerte al asesino de Dios. 

JOVEN —Yo soy el hombre superior. 

REY 2—¿Lo jura? Júrelos. 

REY 1—Está en mis manos, lo vendo: Se remata buen ejemplar, 
ideal para transacciones bancarias, poderosamente efi¬ 
ciente, tiene la virtud de convertir la mugre en oro. 
¿Quién da más? ¡Quién da más! 

BUFON —Un puñado de monedas de oro. 



56 


REY 2—Dos puñados de monedas de oro. 

REY 3—Tres, yo lo vi primero. 

BUFON —Cuatro. (Sale) 

REY 1—¿Quién da más? ¡Quién da mas! 

VIEJO —Es nuestro, nos pertenece, esto es un robo. 

REY 1—Ofrezca y pague si quiere recuperarlo. Va acompañado 
de nuevos valores. No se lo pierdan: nuevos valores dos 
por uno, pague uno y lleve dos acompañados del super¬ 
hombre. Dos por uno, dos por uno, se mata y se remata, 
a la una. alas dos y... 

REY 2—Cinco. 

REY 3—Siete. 

REY 2—Siete quinientos. 

REY 3—Diez. 

REY 1—¿Quién da más? ¡Quién da más! 

REY 2—Once. 

REY 3—Doce y me lo llevo. Es mío, mío, mío... 

REY 1—Es mío, mío, mío... (Salen peléandose entre ellos) 

REY 2—Mío, mío, mío... (Sale el Viejo) 


Escena 14 — Zaratustra v el hombre superior vuelven a renacer 
ZARATUSTRA Y EL JOVEN 

Zaratustra ha quedado en medio de la desolación. Comienza a 
realizar un ritual idéntico al del principio y el Joven lo acompaña. 



57 


ZARATUSTRA —Oh sol, rey de los astros. Si no tuvieras a 
quienes alumbrar, ¿qué sería de ti mismo y de tu orgullo? 
Estoy aturdido de esta cumbre como tú de alumbramos. 
Voy a bajar, a descender muy abajo lo mismo que tú 
cuando te ocultas tras el horizonte del mar, y caes, hasta 
los mismos inflemos para llevar tu claridad. He aquí mi 
copa, ya no tiene nada, se ha quedado vacía. Es que 
quiero volver a nacer. Zaratustra quiere volver a ser 
hombre. Es que quiero volver a nacer, Zaratustra quiere 
volver a ser hombre. Es que quiero volver a nacer... 

(El texto lo sigue repitiendo y repitiendo hasta que deje de oírse) 




59 


Esta obra fue realizada en el Subte Municipal el 10,11 y 12 
de noviembre y en el «Salón de los Pasos Perdidos» del 
Palacio Legislativo el 10 de diciembre, día de los Derechos 
Humanos, 1995. 


ZARATUSTRA 
de Marina Cultelli 

basada en Así habló Zaratustra de Friedrich Nietzche 


ELENCO 


ZARATUSTRA 

Roberto Suárez 

BUFON 

César Troncoso 

LA SOMBRA 

Claudio Castro 

EL VIEJO 

Daniel Birriel 

EL JOVEN 

Nicolás Becerra 

EL ABOGADO 

Héctor Rovella 

EL FISCAL 

Gerardo Tulipanb 

JUEZ 

Darío Reinosa 

MONJE 1 

Gerardo Tulipano 

MONJE 2 

Darío Reinosa 

MONJE 3 

Héctor Rovella 

REY 1 

Gerardo Tulipano 

REY 2 

Héctor Rovella 

REY 3 

Darío Reinosa 

PUEBLO 

Joaquín Machado, 
Coke Grieco, 
Gianfranco Guidici 



60 


FICHA TECNICA 


VESTUARIO 

MAQUILLAJE 

ESCENOGRAFIA 

LUCES 

ASISTENTE 

MUSICA 

ESTETICA CORPORAL 
ASESOR EN FILOSOFIA 
PRODUCCION EJECUTIVA 


COLABORACION ESPECIAL 

COLABORADOR 

FOTOGRAFIA 

DISEÑO DE PROGRAMA 

ASISTENTE DE DIRECCION 

DIRECCION GENERAL 


Teresa Gamero 
Teresa Gamero 
Oldemar Perurena 
Juan Ferragout 
Waldo León 
Mauricio Ubal 
Laura Ravaioli 
Jesús Rey 
Ana Magnabosco, 
Marina Cultelli, 
María Dodera 
Jorge Jaluff 
Alvaro Lorenzo 
Waldo León 
Alejandro García 
Marina Cultelli 
María Dodera 



61 


INDICE 


Personajes 


5 

Primera Parte 

7 

Escena 1 - 

Invocación al sol 

9 

Escena 2 - 

Zaratustra visita al Viejo antes de partir a la 

9 


ciudad 

11 

Escena 3 - 

La Feria 

15 

Escena 4 - 

Zaratustra le pide ayuda al Viejo 

16 

Escena 5 - 

Zaratustra resucita al muerto 

17 

Escena 6 - 

El Joven se encuentra con Zaratustra 

17 

Escena 7 - 

El Bufón vende a Zaratustra 

19 

Escena 8 - 

El Bufón advierte a Zaratustra 

20 

Escena 9 - 

El juicio final 

21 

Escena 10 • 

La despedida 

27 

Segunda Parte 

29 

Escena 1 - 

En el exilio 

31 

Escena 2 - 

La visita del Viejo 

32 

Escena 3 - 

Aniquilamiento del Joven 

34 

Escena 4 - 

Zaratustra decide regresar 
y parte a la ciudad 

35 

Escena 5 - 

La ciudad en ruinas 

36 

Escena 6 - 

El Bufón denuncia a Zaratustra 

38 

Escena 7 - 

El Bufón advierte a Zaratustra 

40 

Escena 8 - 

La crucifixión 

41 

Escena 9 - 

La salvación 

45 

Escena 10 - 

El grito del hombre superior 

46 

Escena 11 - 

El encuentro con el hombre superior 

48 

Escena 12 - 

La llegada de los reyes 

49 

Escena 13 - 

La última cena 

52 

Escena 14 - 

Zaratustra y el hombre superior 
vuelven a renacer 

56 

Ficha técnica 


SU 




OTROS TÍTULOS DE GRAFFITI 


CQteiénfe narrativa íq ? 

El ojo dindymenio (novela, Premio Planeta 1993; Premio Anual de Lite¬ 
ratura M.E.C. 1993), Daniel Chavarría 
El príncipe de la muerte (novela), Fernando Butazzoni 
Ave Roe (novela), Roberto Echavarren 
El tigre y la nieve (novela), Fernando Butazzoni 
Fátima (novela), Jürgen Alberts 

Las largas horas de la noche (novela), Antonio Alvarez Gil 

Colección d e Narradores Uruguayos Santa María 
No dejes de escribirme... amor (novela), N.N.Argañaraz 
Mujer al vacío (cuentos), Nora Nilson 
Terapia frustrada (cuentos), Leonardo Pietri' 

Des-cuentos & Texto-clips (cuentos), Gustavo Aguilera 

Los perseverantes (cuentos)), Julio Ricci 

El último verano (cuentos), Roberto Gorena 

Los perdedópatas (cuentos), Alfredo Guidi 

La soledad de la guerra (cuentos), José da Cruz 

Cuentos por uruguayos, autores varios (Selección de Walter Reía) 

Cuentos de diplomáticos, J.Dotta, C.Orlando, E.Vidal 

Historias de amor en los hospitales, autores varios 

La familia Levi (novela), Eva Scherschener 

La mujer y el río (cuentos), Manuel Márquez 

Desde la barra (cuentos), Jorge Dotta 

Colección de narrativa El Cuarto Sello 

Allá ellos (novela, Premio Hammett Internacional 92), Daniel Chavarría 
Primero muerto (novela), Daniel Chavarría & Justo Vasco 
Trampa para ángeles de barro (novela, Premio D.Hammett 92), Renzo 
Rossello 

Los duros nunca ríen (novela, Premio D.Hammett 92), Norberto Costa 
La bicicleta de Leonardo (novela, Premio Hammett Internacional 94), 
Paco Ignacio Taibo II 

Cara o cruz, (novela, Premio D.Hammett 1994), José Casa 



Colección de Ensayo Criterios 

Las otras letras, autores varios (Compilador Leonardo Rossiello) 

El inmovilismo existencial en la narrativa de Julio Ricci, autores varios 
(Selección de Isolde Jordán) 

Guía de Lectura y Léxico de El Ojo Dindymenio, Daniel Chavarría 
Psicología política: Identidad y Emigración, Rolando Arbesún & Consuelo 
Martín 

Julio Herrera y Reissig. Las ruinas de lo imaginario, Eduardo Espina 
Orientales. Uruguay a través de su poesía. Siglo XX, estudio, selección 
y notas de Amir Hamed 

Colección de poesía La Semiente que se Muerde la Cola 

Princesa deseada, Gabriel Peveroni 

Reversos de un naufragio, Alberto Pipino 

Poemas religiosos, Gabriel Peveroni 

Ramas, Cirios, Cielos, Edda Piaggio 

Al sur del aire, Julia Galemire 

Versos de ausencia y cuatro perlas para no morir, Bernardo Safones 

Poesía inédita (1921-1976), Xavier Abril 

Atlántida, Osvaldo Sabino 

Algo de arado, mucho de manzana, Blanca Emmi 

Por los siglos de los siglos, Gladys Afamado 

Los vidrios afiebrados, Teresa Puglia 

Poemas del haz y del envés, Silvia Prida 

Hay que arreglar la casa, Zelmar Riccetto 

Colección de Testimonio Roque Dalton 
En sangre propia, Daniel Figares 

Memorias de un inspector. La enseñanza y sus contextos, Jorge Albistur 




Porqué hacerZaratustra hoy? 

Sin duda que es una propuesta actracti- 
va ya que esta obra teatral no sólo rescata 
en forma sintética los conceptos pilares de 
este filófofo, sino que estéticamente y for¬ 
malmente trabaja con lo fantástico y lo 
poético, propio de la literatura de Nietzsche. 

Por otra parte, en el plano conceptual, 
creemos que esta propuesta hoy por hoy es 
necesaria. Final de siglo... donde los valo¬ 
res no son los más felices y donde el escep¬ 
ticismo es una de las características más 
notables. 

Y es necesaria porque rescata de lo 
estéril la posibilidad. La posibilidad de lo 
humano en que se resalta la esencia del 
hombre. Es necesaria porque es importan¬ 
te darse cuenta que no es fácil; es tan poco 
fácil como cuestionar la ecuación socrática 
que afirma la razón como fuente de felici¬ 
dad, olvidando al instinto, al instinto como 
capacidad creativa del universo mental. 

Tan poco fácil como desafiarla concep¬ 
ción platónica de idea y materia en pos de 
la unidad del ser. 

Tan poco fácil como cuestionar toda una 
cultura occidental, castigada por hechos 
históricos y políticos, alejándonos cada vez 
más de nuestra identidad. 

María Dodera 


EDITORIAL [G] GRAFFITI